Hay dos aforismos recurrentes en el Mountain-Bike: "la vida es muy corta para rodar en bicis de mierda" y "el mundo sería mejor con mas gente en bici de montaña".
Tengo que decir, sobre el primero, que las principales cualidades de una bici son una fiabilidad a prueba de malos tratos y una buena ergonomía. Por lo demás, me identifico con lo anterior. Tengo la sensación de que hace mil años desde la última vez que me sentí un deportista, tanto es así, que tengo que hacer cuentas para ver que, en realidad, sólo me salté un invierno deportivo, y que, tal como atestigua mi blog, el de 2016 y su primavera fueron todavía plenos de procesos de aprendizaje y mejora dentro del mundo de la nieve, finalizando dicho invierno con una bajada de las que valen por una temporada (al menos), en la estación italiana de Livigno, dentro de la Skieda, a bordo de mis ya excesivamente usadas "Alico" de cuero y esquies de Telemark sin ningún tipo de Carving. Un invierno que dio de sí lo suficiente como para aprender a hacer algunos giros en un Monoesquí complétamente recto, y para adentrarme también en los secretos del Snowboard de Travesía con bota rígida, quizá ésto último lo mas destacable desde el punto de vista puramente técnico, un pasaje prácticamente opaco dentro del mundillo. Casi 15 temporadas ya de esquí que comenzaron de manera 100% autodidacta (en mi vida he recibido una lección como tal), y no falta de riesgos, como la vez que estrenamos el Snowboard y, por azar , descendimos la parte mas pendiente del mismísimo Angliru, sin haber calzado jamás antes dicho artilugio.
Repasando recortes de los años anteriores a los del Esquí, tengo que decir que mi conciencia está tranquila, al menos en lo que atañe al tiempo empleado con la Bici de Descenso, ya que, si bien me queda cierto sabor amargo por haberme auto-limitado en cuanto al presupuesto que sustraje a mi ya de por si corto sueldo de aquella época (2003-2004) también es cierto que el salto económico hacia las bicis de primera categoría no estaban al alcance de mi bolsillo. Por otro lado, el número de visitas al hospital en aquellas dos temporadas fue muy bajo (un par de puntos de sutura en la cara en un entrenamiento). Así que creo que puedo darme por contento: unas 50 pruebas disputadas, un buen número de puestos entre los mejores (¡a nivel regional, claro!) y hasta un primer puesto, si bien en condiciones más que favorables... ¡barro y pedaleo, sin frenos!
La modalidad que me hizo dar un paso atrás en el descenso no fue otra que el Enduro: ¿el qué? ¡pero si eso es de motos! Bueno sí, es de motos, Enduro de "Endurance", ya que, la modalidad que Steve McQueen popularizara en Norteamérica no tenía, hasta entonces, un nombre popular sino "TT" (Time Trial) y además dichas siglas resultaban muy confusas. Justo con el cambio de siglo, la empresa Specialized comenzó a utilizar también el nombre de Enduro en uno de los modelos FSR de suspensión trasera. En aquellas temporadas, era casi una obsesión de las marcas el demostrar que una bici con suspensiones era más rápida en alguna circunstancia que una que careciera de las mismas. Con el único objetivo de ganar carreras de rally fueron creados modelos super-específicos, que, un poco de rebote, obligaron a definir a los modelos herederos directos de las anterires (en éste caso FSR) de alguna otra manera.
Fue éste planteamiento el que, paralelamente a mi propia participación en carreras de descenso, nos llevó también a experimentar con eventos no convencionales: así fueron ideados la tercera y cuarta edición del "Caleyabike", si bien el término Enduro se utilizó de manera muy limitada. Os añadiré los recortes de prensa de ambos eventos, así como detalles técnicos.
Me queda relatar la parte mas extensa de toda mi "carrera deportiva": las carreras de Mountain Bike tipo rally, que comenzaron en Septiembre del año 1991 (Lieres) y acabaron en el mismo mes de 2002 (Open de España en el "Festibike" de El Escorial), aproximadamente unas 250 pruebas en las que, durante la época de estudios me tuve que conformar con algún pequeño punto de forma al final del verano, y no todos pues era realmente dificil no tener que pasar el verano estudiando: campeonatos de Asturias de 2000, 2001 y 2002, cuatro participacioenes consecutivas en los Campeonatos de España, y algunas carreras a bastante buen nivel, siempre que las condiciones fueran un poco favorables (es decir, con barro).
La verdad que, si alguien me preguntara por alguna espina clavada o algo a mejorar, diría que algo que intenté y nunca conseguí, es hacer alguna buena carrera en el Pais Vasco en la modalidad de Ciclocross ¡pero eso no era una cosa sobre la que yo pudiera hacer algo! Y, en fin, lo mas divertido que recuerdo son las Single-Speed de ciclocross. ¡Si lo llego a haber sabido, hubiera empleado mucho mas tiempo con ellas!
Tengo que decir, sobre el primero, que las principales cualidades de una bici son una fiabilidad a prueba de malos tratos y una buena ergonomía. Por lo demás, me identifico con lo anterior. Tengo la sensación de que hace mil años desde la última vez que me sentí un deportista, tanto es así, que tengo que hacer cuentas para ver que, en realidad, sólo me salté un invierno deportivo, y que, tal como atestigua mi blog, el de 2016 y su primavera fueron todavía plenos de procesos de aprendizaje y mejora dentro del mundo de la nieve, finalizando dicho invierno con una bajada de las que valen por una temporada (al menos), en la estación italiana de Livigno, dentro de la Skieda, a bordo de mis ya excesivamente usadas "Alico" de cuero y esquies de Telemark sin ningún tipo de Carving. Un invierno que dio de sí lo suficiente como para aprender a hacer algunos giros en un Monoesquí complétamente recto, y para adentrarme también en los secretos del Snowboard de Travesía con bota rígida, quizá ésto último lo mas destacable desde el punto de vista puramente técnico, un pasaje prácticamente opaco dentro del mundillo. Casi 15 temporadas ya de esquí que comenzaron de manera 100% autodidacta (en mi vida he recibido una lección como tal), y no falta de riesgos, como la vez que estrenamos el Snowboard y, por azar , descendimos la parte mas pendiente del mismísimo Angliru, sin haber calzado jamás antes dicho artilugio.
Repasando recortes de los años anteriores a los del Esquí, tengo que decir que mi conciencia está tranquila, al menos en lo que atañe al tiempo empleado con la Bici de Descenso, ya que, si bien me queda cierto sabor amargo por haberme auto-limitado en cuanto al presupuesto que sustraje a mi ya de por si corto sueldo de aquella época (2003-2004) también es cierto que el salto económico hacia las bicis de primera categoría no estaban al alcance de mi bolsillo. Por otro lado, el número de visitas al hospital en aquellas dos temporadas fue muy bajo (un par de puntos de sutura en la cara en un entrenamiento). Así que creo que puedo darme por contento: unas 50 pruebas disputadas, un buen número de puestos entre los mejores (¡a nivel regional, claro!) y hasta un primer puesto, si bien en condiciones más que favorables... ¡barro y pedaleo, sin frenos!
La modalidad que me hizo dar un paso atrás en el descenso no fue otra que el Enduro: ¿el qué? ¡pero si eso es de motos! Bueno sí, es de motos, Enduro de "Endurance", ya que, la modalidad que Steve McQueen popularizara en Norteamérica no tenía, hasta entonces, un nombre popular sino "TT" (Time Trial) y además dichas siglas resultaban muy confusas. Justo con el cambio de siglo, la empresa Specialized comenzó a utilizar también el nombre de Enduro en uno de los modelos FSR de suspensión trasera. En aquellas temporadas, era casi una obsesión de las marcas el demostrar que una bici con suspensiones era más rápida en alguna circunstancia que una que careciera de las mismas. Con el único objetivo de ganar carreras de rally fueron creados modelos super-específicos, que, un poco de rebote, obligaron a definir a los modelos herederos directos de las anterires (en éste caso FSR) de alguna otra manera.
Fue éste planteamiento el que, paralelamente a mi propia participación en carreras de descenso, nos llevó también a experimentar con eventos no convencionales: así fueron ideados la tercera y cuarta edición del "Caleyabike", si bien el término Enduro se utilizó de manera muy limitada. Os añadiré los recortes de prensa de ambos eventos, así como detalles técnicos.
Me queda relatar la parte mas extensa de toda mi "carrera deportiva": las carreras de Mountain Bike tipo rally, que comenzaron en Septiembre del año 1991 (Lieres) y acabaron en el mismo mes de 2002 (Open de España en el "Festibike" de El Escorial), aproximadamente unas 250 pruebas en las que, durante la época de estudios me tuve que conformar con algún pequeño punto de forma al final del verano, y no todos pues era realmente dificil no tener que pasar el verano estudiando: campeonatos de Asturias de 2000, 2001 y 2002, cuatro participacioenes consecutivas en los Campeonatos de España, y algunas carreras a bastante buen nivel, siempre que las condiciones fueran un poco favorables (es decir, con barro).
La verdad que, si alguien me preguntara por alguna espina clavada o algo a mejorar, diría que algo que intenté y nunca conseguí, es hacer alguna buena carrera en el Pais Vasco en la modalidad de Ciclocross ¡pero eso no era una cosa sobre la que yo pudiera hacer algo! Y, en fin, lo mas divertido que recuerdo son las Single-Speed de ciclocross. ¡Si lo llego a haber sabido, hubiera empleado mucho mas tiempo con ellas!
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